Se cierra una etapa de trabajo, con dolor y sensación agridulce por dejar aquello a lo que has dedicado tanto cariño y esfuerzo durante un año. Un año para crear un vínculo que ahora se rompe. Pero también ha sido un tiempo de trabajo comprometido, de haber dado lo mejor que tenía y haber recibido mucho más. Un año donde se reafirma mi vocación y mis ganas de seguir trabajando en aquello que me llena.
Ahora gente nueva llega a mis días; compañeros, profesores, amigos y conocidos que se suman a esta historia de seguir creciendo. Se inicia una etapa lleno de preguntas e incógnitas que aún están por descubrir pero que de a poco irán fluyendo.
"Por ser usted tan joven, y por hallarse tan lejos de todo comienzo,
yo querría rogarle que tenga paciencia. Y procure encariñarse con las preguntas mismas,
como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño.
No busque de momento las respuestas que necesita.
Viva ahora usted sus preguntas .
Tal vez, sin advertirlo siquiera, llegue así a internarse poco a poco
en la respuesta anhelada y, en algún día lejano,
se encuentre con que ya la está viviendo"
(Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke)
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