martes, 21 de enero de 2014
lunes, 4 de noviembre de 2013
Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
Y nada tiene que ver con tu boca
Que hecha para besar hay veces que muerde
Que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Y duele porque la piel no es materia inerte
Y duele porque el querer es dolerse a veces
Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla
Y nada tiene que ver con el aire
Que mueve tu ropa en noches de luna escueta
Que aprieta, suelta y evoca y me enloquece
Y tiembla por los latidos que tú provocas
Y también porque el querer es temblar a veces
Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
Contra la última frontera
La que separa el mar del cielo del color de tus maneras
La que me lleva a la guerra
A ser semilla en la tierra
Y no me pidas tanto, corazón
Que tengo poco aire en el pulmón
Lo que tengo es un castillo en el cielo
Si viene la guadaña a mi rincón
Enjuágame la frente en tu sudor
Y le das un beso a todos si me muero,
Y le das un beso a todos si me muero
Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe
Y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
Como el humo azul que del pudor se desprende
Y ríe porque tu llanto se lo merece
Y también porque el querer es reírse a veces
Vive, la vida por compasión hay veces que vive
Y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante déjame verte
Que no hay mayor libertad que tenerte enfrente
Y que nadie sea absuelto por no quererse
Y vive porque el querer es vivir con creces.
Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
Contra la última frontera
La que separa el mar del cielo del color de tus maneras
La que me lleva a la guerra
A ser semilla en la tierra.
Y no me pidas tanto, corazón
Que tengo poco aire en el pulmón
Lo que tengo es un castillo en el cielo
Si viene la guadaña a mi rincón
Enjuágame la frente en tu sudor
Y le das un beso a todos si me muero,
Y le das un beso a todos si me muero
Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
Que sangran de mi costado tus andares de chiquilla
Y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana
Con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas.
martes, 8 de octubre de 2013
Encrucijada
APOSTAR
Seguir creyendo que la vida vale la pena a pesar de todo y de todos. Apostar a empezar una vida nueva a los 27 años es una decisión que no se puede tomar a la ligera, y no creo que fuera una decisión fácil, pero la tomé y ahora hay que asumir las consecuencias de esa decisión.
SENTIR
... que tus pilares más importantes se están viniendo abajo y cada día que pasa estoy más y más triste. Es la desazón acompañada de tristeza y de soledad. Pero soledad no de estar sola, sino de sentirse sola. De mirar alrededor y no encontrar esa mirada de complicidad que antes había. Esa única mirada de la que una puede sostenerse porque el resto de seres queridos no están cerca.
LÁGRIMAS
... que se acumulan y no dejan espacio para ser yo misma, para sonreír como lo hacía antes, para decirle al mundo ¡ Eh, estoy acá llena de vida y de ganas de seguir luchando! Una vez alguien me dijo que la tristeza es el sentimiento más profundo, que es la capa que más nos cuesta sacar cuando algo duele. Y ahora siento que sin quererlo ni darme apenas cuenta ha salido a relucir sin que nadie la invitara.
PROYECTAR
¿Acaso es malo proyectar en la vida? Es decir, proyectar cosas reales, tangibles, esas cosas que uno desea y que creen que pueden llegar a pasar, no utopías. Proyectar la vida contigo, no haciendo planes a muy largo plazo, pero si de a medio y a veces soñando ¿por qué no?
APRENDER
... a estar sola, a no depender de nadie emocionalmente, a no necesitar la mirada de aprobación del otro. ¿Será que al final la vida te obliga de algún modo a crear esa coraza? Es posible que lo normal después de todos los tropiezos y desilusiones de mi vida una hubiese tenido que crearla a la fuerza, ¿por qué no lo hice entonces? ¿Por qué siempre acabo olvidando todo lo malo? ¿Por qué mi memoria selectiva es además perezosa? ¿Que viene después de esto?
Seguir creyendo que la vida vale la pena a pesar de todo y de todos. Apostar a empezar una vida nueva a los 27 años es una decisión que no se puede tomar a la ligera, y no creo que fuera una decisión fácil, pero la tomé y ahora hay que asumir las consecuencias de esa decisión.
SENTIR
... que tus pilares más importantes se están viniendo abajo y cada día que pasa estoy más y más triste. Es la desazón acompañada de tristeza y de soledad. Pero soledad no de estar sola, sino de sentirse sola. De mirar alrededor y no encontrar esa mirada de complicidad que antes había. Esa única mirada de la que una puede sostenerse porque el resto de seres queridos no están cerca.
LÁGRIMAS
... que se acumulan y no dejan espacio para ser yo misma, para sonreír como lo hacía antes, para decirle al mundo ¡ Eh, estoy acá llena de vida y de ganas de seguir luchando! Una vez alguien me dijo que la tristeza es el sentimiento más profundo, que es la capa que más nos cuesta sacar cuando algo duele. Y ahora siento que sin quererlo ni darme apenas cuenta ha salido a relucir sin que nadie la invitara.
PROYECTAR
¿Acaso es malo proyectar en la vida? Es decir, proyectar cosas reales, tangibles, esas cosas que uno desea y que creen que pueden llegar a pasar, no utopías. Proyectar la vida contigo, no haciendo planes a muy largo plazo, pero si de a medio y a veces soñando ¿por qué no?
APRENDER
... a estar sola, a no depender de nadie emocionalmente, a no necesitar la mirada de aprobación del otro. ¿Será que al final la vida te obliga de algún modo a crear esa coraza? Es posible que lo normal después de todos los tropiezos y desilusiones de mi vida una hubiese tenido que crearla a la fuerza, ¿por qué no lo hice entonces? ¿Por qué siempre acabo olvidando todo lo malo? ¿Por qué mi memoria selectiva es además perezosa? ¿Que viene después de esto?
miércoles, 18 de septiembre de 2013
La constante Inconstancia
No es la primera vez que me ocurre. Querer gritar muy muy fuerte YA ESTÁ BIEN!!!! Basta de hacer juicios y creer entender lo que sólo uno puede entender. El vacío es tan inmenso que a veces da vértigo y una intenta disimularlo de la mejor manera para no intimidar, para no preocupar al otro. Pero hay veces que una no puede sostenerlo todo y es ahí cuando la cabeza dice "Ya está bien". Es una sensación horrible la de saber que con ese acto estás defraudando al otro pero que, en realidad si haces o dejas de hacer algo tiene que ser por uno mismo, no por el qué dirán. Cuando pasan estas cosas me siento débil y con ganas de llorar, es como si alguien me hubiese absorbido toda la energía y ya no quedara más que piel y huesos, bueno y algún que otro pensamiento de culpabilidad por ser inconstante y dejar que el otro se de cuenta de esa inconstancia y te lo haga saber con su cara más larga.
lunes, 8 de julio de 2013
Sensaciones encontradas
Miedo, dolor, risa, paranoia, sentimiento de culpabilidad, vergüenza, tranquilidad, bucle, paz, complicidad, amistad, inmadurez, ya no estás para estas cosas..., seré capaz mañana de llevar una vida normal? se me notará? HAMBRE, mucha hambre. Descubrimiento de cosas OBVIAS! Filosófica, por qué nunca me pregunté estas cosas? por qué no puedo dejar de hacerme preguntas? Que me está pasando? Me habrá sentado mal? PARANOIA.
Resumiendo: VIAJE AL INTERIOR.
Que gran fin de semana!!!!
Resumiendo: VIAJE AL INTERIOR.
Que gran fin de semana!!!!
lunes, 27 de mayo de 2013
Inseguridad
Y mirar adentro, en lo más profundo, y entender por qué te sientes así.
Y estar un día triste y otro radiante y reír por tonterías y tener ganas de llorar por algo que no sabes explicar, pero que a pesar de no encontrar las palabras sabes lo que es.
Inseguridad.
Inseguridad en mí misma, en lo que hago e incluso en lo que siento a veces. Hay días así, por suerte no son todos, pero tienen que existir los días raros y los días malos para poder entreabrir los ojos y comprobar que también los hay buenos y extraordinarios. Esos buenos pueden llegar a ser tan geniales que te llenan el alma y te recargan las ganas de madrugar un lunes o de aguantar una peli de tres horas en versión original.
Si me despierto y estás a mi lado, la inseguridad se me aleja un poco dejándome espacio para crear, ser yo misma y volver a confiar.
Y estar un día triste y otro radiante y reír por tonterías y tener ganas de llorar por algo que no sabes explicar, pero que a pesar de no encontrar las palabras sabes lo que es.
Inseguridad.
Inseguridad en mí misma, en lo que hago e incluso en lo que siento a veces. Hay días así, por suerte no son todos, pero tienen que existir los días raros y los días malos para poder entreabrir los ojos y comprobar que también los hay buenos y extraordinarios. Esos buenos pueden llegar a ser tan geniales que te llenan el alma y te recargan las ganas de madrugar un lunes o de aguantar una peli de tres horas en versión original.
Si me despierto y estás a mi lado, la inseguridad se me aleja un poco dejándome espacio para crear, ser yo misma y volver a confiar.
viernes, 3 de mayo de 2013
El Río del Olvido
La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos, en los antiguos tiempos imperiales, habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.
Yo estaba empezando mi exilio en España, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria. ¿qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé toda una mar? Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querido y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peñarol y Nacional y Boca Juniors, y todo eso era de los gallegos que habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exiliados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos años estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada.
Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias.
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